Salud capilar · Nota personal

Tengo 24 y casi me quedo pelado por tenerle miedo a una pastilla

No es minoxidil, no es finasteride y no hay que operarse. Esto es lo que terminé haciendo.

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Foto personal

Me di cuenta en una foto de cumpleaños. Una sacada desde arriba, para que entráramos todos. Cuando la vi al otro día se me cerró el estómago. La coronilla, ahí, clarísima. Tenía 24.

Mi viejo se quedó pelado a los 30 y yo siempre dije que a mí no me iba a pasar. Me estaba pasando diez años antes que a él. Lo que vino después lo conoce cualquiera que haya estado en esta: mirarme la cabeza con todas las luces, esquivar fotos, pasarme videos de YouTube a la una de la mañana.

Empecé por shampoos y vitaminas. Tres meses, cero diferencia. Después investigué minoxidil: funciona, pero dos veces por día, todos los días, para siempre. Y al principio se te cae más. Me dio fiaca solo de pensarlo.

Entonces llegué a finasteride. La que "funciona en serio". La que toman todos. Hasta que me metí en Reddit. Bajón de líbido. Problemas para… bueno, vos sabés. Tipos que la dejaron hace años y siguen con efectos. Tengo 24 años. No pienso jugarme eso por el pelo. Cerré la pestaña con las manos frías.

¿Mesoterapia? Agujas en la cabeza, una vez por mes, y cuando parás se va. ¿Trasplante? A los 24 me pareció carísimo, invasivo y prematuro.

Estaba convencido de que tenía que hacer algo, pero ninguna opción me cerraba.

Un día, escuchando a Andrew Huberman —neurocientífico de Stanford— lo escucho hablar de luz roja para frenar la caída del pelo. Pensé que era humo. Pero me puse a investigar y resulta que era lo único de todo lo que había visto que tenía estudios clínicos publicados de verdad, hace más de quince años. No era un truco de TikTok.

La explicación es simple: los folículos tienen unas centrales de energía adentro (las mitocondrias). Cuando el pelo se cae, esas centrales se apagan. La luz roja e infrarroja, en las longitudes justas, las vuelve a prender. No es magia: es física, y es lo mismo que usan los dermatólogos con láser en el consultorio.

Tocá cualquiera para leer la nota original.

  • Estudios doble ciego mostraron aumentos de hasta 25 cabellos por cm² frente al placebo.
  • La FDA de Estados Unidos le dio clearance a esta tecnología para tratar la caída.
  • No es nuevo: afuera se vende desde 2012 con miles de reseñas. Acá casi nadie la conocía.
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Fui a comprarla y me choqué con una pared: las marcas de afuera arrancaban en más de 4 millones de pesos, con semanas de espera, manual en inglés, y si se rompía la batería —la queja número uno— tenías que mandar un mail a Florida y rezar.

Estaba por resignarme cuando, buscando en español, encontré que alguien ya había traído esta tecnología a Argentina. Se llama Capilux: 200 LEDs de luz roja e infrarroja, soporte por WhatsApp, garantía real, cuotas sin interés, y a una fracción de lo que sale importar.

Capilux

Te voy a ser honesto: no es magia y no vas a ver nada el primer mes. Los primeros cambios —menos pelo en la almohada— aparecen entre el mes 2 y el 3. La densidad se nota entre el 4 y el 6. Son 20 minutos, 3 veces por semana, mirando una serie. Si buscás un milagro instantáneo, esto no es para vos.

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— La uso hace 10 meses. Escribí esto porque me hubiera encantado encontrarlo cuando empecé a buscar.

Los resultados varían según cada persona, el tipo de caída y la constancia de uso. Capilux no reemplaza una consulta médica. Ante caída intensa o repentina, consultá con un dermatólogo.

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